Mercure Santa Marta presenta cinco imperdibles entre la Sierra Nevada y el Mar Caribe

Atardecer en Santa Marta

Los viajeros están ansiosos por viajar y compartir en familia, especialmente a lugares cercanos y a cielo abierto para practicar turismo de naturaleza, compartir con comunidades locales y contemplar la belleza de los destinos. Como un ícono de la hospitalidad colombiana, Mercure Santa Marta es la base ideal para explorar y disfrutar este hermoso paraíso enclavado entre la Sierra Nevada y el Mar Caribe.

Las actividades incluyen desde visitas a comunidades que habitan en pueblos palafitos y avistamiento de aves en las estribaciones de la Sierra Nevada, hasta acercamiento a los indígenas Koguis, Kankuamos, Arhuacos y Wiwas, así como un conocimiento de sus artesanías y cosmogonía. Algunos panoramas imperdibles son:

Cascadas de Marinka. Dos imponentes caídas de agua fría y cristalina que bajan directamente desde los picos nevados son la antesala para disfrutar de un encuentro íntimo y fascinante con la Madre Naturaleza. Debes tomar la carretera hacia Minca, un poblado enclavado en las estribaciones de la Sierra Nevada, a 40 minutos del Mercure Santa Marta. Una vez allí puedes caminar por 40 minutos o tomar un transporte local que te llevará directamente a estas impresionantes caídas de agua.

Cervecería Nevada. Puedes aprovechar tu visita a Minca para conocer Nevada Cervecería, una fábrica artesanal que prepara cervezas puras, sin filtrar ni pasteurizar, sin químicos y con carbonación natural. Allí puedes degustar cualquiera de sus cuatro presentaciones: Happy Nebbi, Happy Tucán, Happy Ayu y Happy Colibrí y la nueva integrante, Happy Pava, todas ellas, elaboradas con agua mineral de la Sierra Nevada de Santa Marta.

Pueblos palafitos. La cercanía a la Ciénaga Grande hace de Mercure Santa Marta el hotel por excelencia para visitar los Pueblos Palafitos y vivir en primera persona un intercambio cultural único con las comunidades de pescadores que habitan las coloridas casas de madera en los pueblos de Nueva Venecia o El Morro. Allí, es posible conocer de cerca el mundo de los habitantes palafíticos, aquellos que viven en una estrecha relación dedicada a la ciénaga, un microcosmos repleto de sostenibilidad ambiental y ejemplo para la humanidad.

Turismo contemplativo y de atardeceres. Santa Marta se precia de ser el destino de atardeceres número uno en Colombia. Rojo fosforescente, azul aguamarina, verde turquesa y amarillo otoñal. Cuando cae la tarde el cielo de Santa Marta produce infinitas e increíbles tonalidades que contrastan con su hermosa bahía y las playas adyacentes. Allí, justo entre la Sierra Nevada y el Mar Caribe, se levanta Mercure Santa Marta, desde donde puedes celebrar el final de día en un entorno mágico e inigualable.

Playas del Parque Tayrona. Arenas blancas ensombrecidas por arbustos y cocoteros. Riveras de agua cristalina azul turquesa. Lagartijas de cola azul y mariposas multicolor. El Parque Tayrona, a escasos 30 minutos de Mercure Santa Marta, es —de lejos— el lugar con las mejores y más conservadas playas en Colombia. Pueblito, Playa Brava y Cabo San Juan compiten con La Piscina, Arenillas y Arrecifes. Todas ellas inéditas, sagradas y paradisiacas. La naturaleza en estado puro y salvaje.

“Visitar Santa Marta es adentrarse en un mundo mágico, natural y repleto de experiencias por descubrir”, asegura Helio Gelinski, gerente general de Mercure Santa Marta. “Playas inéditas de agua cristalina, cascadas y lagunas vírgenes con aguas que descienden de la sierra, atardeceres de ensueño y cultura ancestral. Todo ello, combinado en un solo territorio, dispuesto para el disfrute y la exploración”.

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